Feliz antes de la tempestad

IMG_1342

En la película The artist se muestra la historia de un popular actor de cine mudo que, al llegar el sonido, se niega a aceptar la nueva estética que el séptimo arte acabaría imponiendo. Uno de los mayores méritos del director es el de conseguir transmitir, en pleno siglo XXI, lo fascinante que una película muda y en blanco y negro podía llegar a ser. El espectador puede llegar a comprender los sentimientos del simpático protagonista.

Muchos colegas del mundo académico pensamos que la educación está hoy en un momento parecido. No se cómo serán los colegios y Universidades de dentro de 10 o 20 años, pero pondría la mano en el fuego de que se parecerán poco a los de hoy y de que muchos caerán por el camino. Sin embargo, no son pocos los maestros de escuela o profesores universitarios que ningunean los cambios que empiezan a aparecer en el horizonte.

Como dicen George Day y Paul Schoemaker en su artículo de Harvard Business Review, “Scanning the Periphery”, “los mayores peligros para una compañía son los que no ves venir.” El mundo Universitario no es el único condenado a reconvertirse y en el que se huele el miedo al cambio. Piensen en las librerías, las agencias de publicidad, las gasolineras, las agencias de viaje, las compañías telefónicas, los bancos… En la historia moderna, muchos empresarios se han negado a ver lo evidente. Para otros, los cambios han sido tan rápidos y drásticos que no han tenido margen de maniobra: Videoclubs, tiendas de discos, laboratorios fotográfícos, la industrial textil europea y las diligencias, son ejemplos más o menos recientes.

¿Qué consejos dar a todos aquellos que viven hoy felices en entornos en los que aún está por llegar la tempestad?

 

Foto by Julian Villanueva 

Jugando con Ngram viewer: 200 años de libros

bless my sponge bath

Ayer descubrí el Ngram Viewer de Google Books, que muestra el porcentaje de veces al año que una palabra aparece en los libros publicados desde 1800. Os recomiendo la conferencia de TED donde muestran en qué consiste.

Así que no he podido aguantar la tentación y me he puesto a juguetear… Os dejo algunos de los gráficos que he sacado. ¿Se os ocurren otros interesantes? Por favor, ¡compartid!

Primero, algunas de las marcas más poderosas…

Screen Shot 2013-06-10 at 12.03.18 PM

¿Está el término “consumidor” en crisis”?

Screen Shot 2013-06-07 at 6.24.02 PM

¿Producto o marca? Parece que gana el producto…

Screen Shot 2013-06-07 at 6.23.25 PM

¡Mujeres al poder!

Screen Shot 2013-06-07 at 6.22.32 PM

¿Death of a salesman?

Screen Shot 2013-06-07 at 6.22.00 PM

Uff, hay que ponerse las pilas, directores de marketing…

Screen Shot 2013-06-07 at 6.21.22 PM

Couch potatoes…

Screen Shot 2013-06-10 at 12.06.05 PM

 

 

Foto: bless my sponge by zev

Reinventando el capitalismo

Banksy

En mi último post comentaba alguno de los mensajes de Howard Schultz en su reciente ponencia en IESE. Hoy quería sacar uno de los temas sobre los que hizo más hincapié: la relación entre empleado, empresa y sociedad.

A mi pregunta sobre qué era más importante, la estrategia o la ejecución, Schultz empezó diciendo que la estrategia era vital, pero que ésta debía caber en un pedazo de papel. Sin embargo, añadió que el éxito de Starbucks se debía principalmente a su gente. Y es que, sin una buena ejecución, la estrategia se convierte en papel mojado. Cada uno de los empleados debe tener claro lo que se espera de él y debe estar comprometido con esa misión.

Pero, ¿cómo conseguir que el empleado se comprometa? Schultz, que se crió en una familia muy humilde en NY, y cuyo padre nunca se sintió respetado por las compañías para las que trabajó, añadió: “Creo, muy fuertemente, que el éxito en las empresas debería ser compartido. Esto no es la filosofía de mucha gente y he sido criticado por esta frase benevolente. También creo que hacer el beneficio nuestro único fin es un objetivo muy superficial y no perdurable para las personas de la organización.”

En un post que el propio Schultz publicaba ayer, escribía que “no es suficiente servir a los clientes, empleados y accionistas. Como ciudadanos del mundo, es nuestra responsabilidad -nuestro deber- servir a las comunidades en las que hacemos negocios ayudando, por ejemplo, a mejorar la calidad de la educación, el empleo, la salud, la seguridad…”

Hoy la sociedad civil critica más que nunca el liderazgo político y empresarial. Ha despertado de su letargo. En mi opinión, las empresas deben hacer su propio examen de conciencia. Y coincido con Schultz en que deben implicarse más aun con la situación actual. La pregunta es ¿cómo?

¿Qué se puede hacer para cambiar la cultura que ve el beneficio como único fin? ¿Qué hacer para convencer a empresarios y directivos a implicarse aún más con la solución a la “cronificación” del desempleo? En definitiva, ¿cómo reinventar el capitalismo, haciéndolo más humano?

Foto By Ben Heine

Encuesta: El libro electrónico

Cuando hablo del libro electrónico con personas del sector, las opiniones acerca de su futura penetración son muy variadas. Algunos piensan que eventualmente se dejarán de vender libros en papel. Otros piensan que el placer de tocar el lomo de un libro y de pasar páginas es tal que los ebooks nunca llegarán a tener una alta penetración.

¿Y tú que piensas?

4 razones por las que no me gusta #acampadasol ni #democraciarealya

sappho's lament

Hoy romperé mi costumbre de escribir sólo los Lunes, para hacer un análisis muy personal sobre #acampadasol y #democraciarealya.

Como leía ayer en twitter, la generación NI-NI, se ha convertido de pronto en NO-NO. Era de esperar. Y un aviso a navegantes. Aunque lo sorprendente no es la #acampadasol, lo sorprendente es que no haya ocurrido antes. Con 5 millones de parados, y una corrupción galopante, ¿cómo es posible que la sociedad haya tardado tanto en despertar? Nos guste o no la actual revuelta, la raíz está en la pésima gestión económica del gobierno de ZP y el deterioro de nuestra democracia.

Hace unas semanas en mi post “Políticos corruptos, ¿ciudadanos idiotas?” me aventuraba a sostener que la posibilidad de una revuelta era mayor de lo que muchos piensan. Sin embargo, no me gusta ver lo que estoy viendo. Me parece muy saludable manifestarse contra la corrupción y contra la crisis, pero no de la manera que se está haciendo. ¿Por qué? Estas son mis razones

  1. ¿Quién está detrás de #democraciarealya? Si uno busca en Google, lo que llegará es a toda clase de teorías de la conspiración. Unos que el CNI y Rubalcaba, otros que es la izquierda más radical. En varios sitios se refieren al que registró la web del movimiento, que al parecer se presentó en 2000 como cabeza de lista de Izquierda Andaluza. ¿Y el resto? Ni idea de quiénes son. Si vas a la web http://democraciarealya.es/ lo que te encuentras es que no se sabe. Son personas anónimas y están orgullosos de ello. Dicen que hay todo tipo de gente, pero no qué gente. ¿Para ti no es un problema? Para mi sí. 
  2. Una falta de coherencia. En la calle hay que distinguir dos fuentes de descontento: la galopante crisis económica y el bochornoso espectáculo de la casta política. Me parece, sin embargo, que la mayoría están movidos por el primero y a muy pocos les preocupa el segundo. Si lo que nos preocupa es el primero, lo que hay que hacer es montarle la manifestación a ZP y, desde luego, no en la puerta del Sol, sino enfrente de la Moncloa. Si lo que nos preocupa es lo segundo, esto debería haber ocurrido antes, no ahora, y deberíamos estar enfrente del Congreso de los Diputados. Es, por cierto, decepcionante ver que la primera propuesta dentro del epígrafe de “democracia participativa” es abolir la ley Sinde. Parece que el gran problema de nuestra democracia es que necesitamos descargarnos más pelis y más música, y hacerlo gratis. ¡Un poco de seriedad, por favor!
  3. Unas propuestas que nos llevarían a la quiebra. ¿Te has leído las propuestas? Yo sí, y parecen la lista de la compra de un rico obeso. Hay de todo. Si las llevásemos a la práctica sin duda nos arruinarían. Subsidios indefinidos para todos los parados,  políticos con el sueldo medio español, ayudas en el alquiler, y un largo etcétera. ¿De verdad los que están detrás de #democraciarealya se las creen? Como surgen del pueblo, de un pueblo que está más cabreado que una mona, esto es una lista en la que cada uno apunta lo que quiere. ¡Más foco, por favor!
  4. No hay autocrítica. ¿Por qué sólo PSOE, PP, CIU y los bancos? ¿Qué pasa con el obrero que finge una enfermedad para ausentarse de su puesto de trabajo? ¿Qué pasa con el estudiante que se pasa el día jugando al mus en la cafetería de la facultad? ¿Qué pasa con el 30% de empresarios que justifican los sobornos? ¿Qué pasa con esta sociedad que ha estado dormida durante dos décadas, que ha ido a las puertas de los bancos a pedir dinero, para comprar lo que ellos mismos sabían que no podían permitirse? ¿Qué pasa con los millones de españoles que se tiran cuatro horas al día delante de la caja tonta, tragándose toda esa telebasura? 

Lo siento, pero la crisis actual es una crisis de valores. No toda la culpa es de los bancos y de los políticos. No somos todos unos angelitos que viven bajo un sistema corrupto. No todos merecemos todo lo que decimos que merecemos. Hasta que no mejoremos, nuestra democracia y nuestra economía no funcionará. Y con lo que está pasando estos días, tenemos más riesgos de acabar como Grecia o Islandia que de regenerar nuestra democracia.

Foto: sappho’s lament, By fubuki

El vaso medio lleno o medio vacío. ¿Qué hacemos con esta crisis?

Pessimism vs. optimism (365/111)

La situación económica española es un poema. Pero de los tristes. Me duele sonar tan pesimista, sobre todo después de leer la semana pasada una interesante entrevista a una psicóloga que decía, textualmente: “El optimismo es contagioso, pero aún más el pesimismo. Los pesimistas además de vivir una media de ocho años menos, viven peor y hacen vivir fatal a los que tienen alrededor. Lo mejor es coger distancia.”

Por eso, muchos prefieren ver el vaso medio lleno. Y, la verdad, no se si el vaso está medio lleno o medio vacío, pero desde luego hay un sólo vaso y una familia numerosa está sorbiendo, cada uno con su pajita.

Llorar es una opción. Hacer las maletas es otra. Echar la culpa a los políticos y quedarnos cruzados de brazos es de cobardes. Pero brindemos por el optimismo, aunque sólo sea para ganar años de vida. ¿La solución? Llenemos el vaso. ¿Y cómo lo hacemos? Primero, la Administración Pública debe ser más transparente, debemos medirla con el mismo rasero con el que medimos a la empresa privada, como sostenía mi colega Antonio Argandoña en su blog. ¿Y qué debe hacer la empresa? Aquí van cuatro ideas, aunque espero las vuestras:

  1. Eliminar grasa, atrincherarse, si no lo has hecho ya. Aunque me temo que, con casi 5 millones de parados, hemos empezado a tocar hueso. Por tanto, pasemos al segundo punto.
  2. Salir fuera. Después de eliminar grasa, y si no puedes crecer en tu modelo de negocio actual, debes decidir si te reinventas o sales fuera. Aún queda muchísima PYME que puede salir. Latinoamérica es, sin duda, un mercado natural para España. Europa, ¿por qué no? China, grande, aunque difícil. Antes no salíamos porque aquí estábamos muy bien. Pero ahora muchas empresas tienen que salir o reinventarse.
  3. Competir en puntos de precio ultra bajos. Hoy hay menos clase media, tenemos nuevos pobres, y si queremos triunfar en los países en vías de desarrollo es muy probable que no podamos hacerlo con los productos que vendíamos a la gran clase media española de hace tres años. Hermann Simon, uno de los mayores expertos en el mundo de los precios, lo llama el “ultra-low-price segment”, puntos de precio hasta ahora desconocidos. Dos ejemplo: Tata Nano en la India y Primark en Europa. Mi recomendación: que si te tienes que reinventar no abras en Serrano. Mejor vete a Arroyomolinos, ¡pero no con la oferta que tenías en Serrano!
  4. Activismo social. Los ciudadanos estamos dormidos. Sí, es verdad que twitter está que quema con movimientos como el #nolesvotes, pero personalmente tengo mis dudas de que nuestra revolución sea tuiteada, como brillantemente exponía Malcom Gladwell en The New Yorker. La sociedad civil tiene que despertar, de manera pacífica, pero tiene que hacerlo. Los empresarios también tienen la obligación moral de elevar el nivel de presión a la clase política, que ha demostrado un elevado nivel de corrupción y de incapacidad en la gestión.

Y bien, ¿estáis de acuerdo o no? ¿Qué más pueden hacer las empresas?

Foto: Pessimism vs. Optimism By JenniPenni

¿Inmediatez o idiotez?

Lost in Time

En esta era donde la tecnología guía nuestras vidas, quizá uno de sus frutos más preciados sea la inmediatez. Cosas que antes nos costaba tiempo y esfuerzo obtener, hoy están al alcance de un click.

La inmediatez tiene muchas cosas buenas, pero también tiene su cara oscura. En un post anterior, escribí sobre la gratificación instantánea que, sin duda, es cada vez más frecuente gracias a la ubicuidad de la información. Y concluíamos que ésta podía convertirnos en niños mimados.

Pero hoy quería escribir sobre otro ámbito relacionado con la inmediatez: el difícil equilibro entre la información inmediata y la profundidad del pensamiento. Parece que tenemos un apetito incansable hacia el consumo de información. Nos conectamos a los diarios de Internet varias veces al día, pero leemos poco. Según datos de la ojd, un usuario único de los principales medios online ve 4,3 páginas por visita (la home y tres más), aunque no sabemos si al click le sigue una lectura atenta o sólo una visita fugaz. El mismo diario lo visitamos alrededor de 1,5 visitas al día, y visitamos varios diarios.

Nos parecemos bastante a un niño glotón que, sin supervisión paterna, hace varias incursiones a la nevera durante el día. Sólo que, cada vez que lo hace, encuentra un nuevo pastelito al que da un bocado para luego tirarlo a la basura.

Hace unas semanas, la jefa de los informativos de una importante cadena de televisión norteamericana me comentó que alguien le había echado en cara cubrir la noticia del tsunami de Japón doce minutos más tarde que twitter. ¡Doce minutos! ¿Os imagináis? Una eternidad.

Como con tantas cosas que se refieren a la red, nos enorgullecemos de esta capacidad para satisfacer nuestras necesidades informativas en cualquier momento y lugar. ¿Es la inmediatez tan importante en nuestra sociedad? ¿No competirá con nuestra capacidad de profundizar y de desarrollar un pensamiento propio?

Foto: Lost in Time By neuza teixeira