La maldición del emprendedor. ¡No caigas en ella!

Cecil Beaton for Vogue

Desde que empezó la crisis, rara es la semana en la que no veo a uno o a dos antiguos alumnos que quieren montar un negocio. Esto me ha ayudado a entender mejor la llamada “maldición del emprendedor”.

Funciona así. Ya sea porque te quedas en paro, porque no te satisface tu carrera profesional, o porque te pica el gusanillo de emprender, alumbras una idea de negocio. Poco a poco, vas pensándola, comentándola con tu esposa/o, con tus amigos y antiguos colegas. Estudias otros negocios similares y vas dándole forma a tu próxima aventura. Y aquí viene la trampa… ¡te acabas enamorando de tu propia idea! Magnificas los puntos positivos y minimizas los negativos.  Tus amigos, tu cónyuge, tus ex-colegas, la mayoría te animan, aunque muchos quizá en lo escondido piensen que tienes una mala idea. Les pasa como a la madre que tiene un hijo cafre. Muchos lo piensan, menos ella.

Y llega el momento en que sales a vender tu idea. El cliente se expone por primera vez a la propuesta de valor, que tu como emprendedor entiendes del todo, pero quizá tu cliente no. Tu cliente tiene que dejar de utilizar otro producto o servicio para usar el tuyo, o simplemente tiene que aprender a hacer determinadas cosas de una nueva manera. Él magnifica los puntos negativos y quizá no entienda los positivos.

Admiro a los emprendedores. Sin emprendedores no tendríamos PYMEs, y sin PYMEs no generamos empleo. A veces las nuevas empresas fracasan porque les falta el crédito, otras veces por una mala ejecución, pero muchas porque la idea era mala, o mediocre.

No te enamores de tu idea. Genera muchas ideas, se tremendamente crítico con ellas, y rodéate de amigos con criterio, constructivos, pero muy exigentes.

Foto: Cecil Beaton for Vogue By Jessie Quast

15 responses

  1. Totalmente de acuerdo, Julián. Creo que un buen filtro para saber si tu idea es buena o no es que necesite financiación y que te la “compre” quien te da el crédito. O, al menos, es un test de cómo consigues transmitirla al mercado.
    ¡Enhorabuena por el blog!

    • Gracias Julian por volver!!!

      Me hice empresario por vocación no por necesidad ni por tener una idea brillante sino porque tenia el gusanillo dentro y no me arrepiento. Son ya 7 años donde las alegrias y las penas las vives más intensamente.

      Al que lleve el “animal” dentro que lo suelte pero que nunca se haga empresario por ser la ultima opcion que le queda

  2. Potente, muy potente….

    Efectivamente. Poca gente dice la verdad por no herir, cuando no siendo sinceros te están matando.

    ¡Vaya Lunes Julián!, me tengo que poner a llamar a todos mis amigos y conocidos para que repiensen el feed back que me han ido dando :(.

    Saludos,
    Manuel

  3. Una maldición similar tambien la sufrimos en negocios que ya están en marcha cuando nos enamoramos de un posible nuevo producto que nos ilusiona, un canal de venta innovador, una campaña publicitaria original… y convertimos en oportunidad cualquier amenaza que nos sale al paso. Creo que la ilusión es indispensable para llevar adelante cualquier proyecto, pero el amor ya dicen que “es ciego”.

  4. Mi experiencia como emprendedor es que poner en práctica una idea, cuesta el doble de dinero, el doble de tiempo y el doble de esfuerzo, etc….de lo previsto. Otro punto que he aprendido es que siempre es recomendable tner una plan “B” -cosa que la mayoría de los “enamorados de su idea”, no tienen-. Gracias por dejarme participar.

  5. El Gobierno pretende soltar lastre para no hundirse, que se hundan los autónomos, los invitados a implementar sus sueños en época de crisis cuando la caida del consumo es manifiesta y ostensible., restarán efectivos a la multimillonaria lista del paro.
    Si, a la inciativa particular cuando la decisión es personal y las posibilidades mensuradas por medibles. Que no nos equivoquen más de lo que nos equivocamos nosotros.

  6. El colmo de males es cuando te pones a jugar a ser “creativo”, te lanzas con el primer nombre que te viene a la cabeza, le dices al amigo de tu cuñado que te dibuje un logo “bonito” y así el branding resuelto!…. Emprender una empresa es un gran reto y el éxito se puede conseguir. Con los pies bien anclados en la realidad, con profundidad en la búsqueda de respuestas sobre el “qué” “cómo” “con quién” “para quién” y “por qué”…, con asesoramiento de buenos profesionales y con la fuerza de quien se cree vencedor.

  7. Menos mal que has vuelto y potente de nuevo. Muy buena tesis sobre el virus del emprendedor. De todas maneras, se aprende a nadar, tirándote a la piscina y sobreviviendo. Sobre el papel, todo es soportable, cualquier Business Plan se cumple, pero hay que pasar a la acción y hay está el “embolo”. tomar las decisiones adecuadas sobre la marcha, para contener la marea y seguir el rumbo verdadero que te lleve a buen puerto. Naturalmente, si el presupuesto es de 100, bueno es preparar recursos para 300, no nos vaya a faltar el agua durante la travesía. Disculpa me metáfora náutica y muchas gracias por volver a hacernos reflexionar.

    • No pretendía disuadir a los emprendedores con mi post, sino animarles más bien a buscar buenas ideas. Efectivamente, se aprende a nadar nadando y en eso los emprendedores sois unos genios.
      Gracias a ti!

  8. Muy bueno, muy de acuerdo.

    Fundamental no enamorarte de tu idea. Recomiendo exponer la idea a inversores para testar el concepto.

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