La Universidad y la formación online, entre el miedo y la ilusión

#271 eLearning

La semana pasada Harvard University y el MIT anunciaban el lanzamiento de edX, una plataforma en la que se ofrecerán cursos online gratuitos de profesores de estas dos instituciones y quizá de otras en el futuro. Han creado una fundación sin ánimo de lucro que ha desarrollado una plataforma open-source para ofrecer estos cursos online con la mayor calidad. Y para que la cosa chute, cada una ha puesto 30 millones de dólares. ¡Será por dinero!

Entiendo que esta plataforma será similar a Coursera, que ya ofrece cursos online gratis de Universidades muy prestigiosas. Ayer estuve echando un ojo a algunos cursos, y tienen realmente muy buena pinta: videos de gran calidad docente, notas, ejercicios, exámenes, y una plataforma para resolver dudas con el profesor o con otros estudiantes.

En mi opinión, la mayoría de la comunidad académica es aun ajena o escéptica hacia todos estos cambios. Yo lo era hasta hace pocos meses. Reflexioné sobre las empresas que están perdiendo mucho (o todo) por no haber visto llegar el tsunami del cambio tecnológico y de hábitos de sus consumidores. La música, la televisión, la prensa, son algunas de las industrias repletas de empresas agónicas. Y entonces se me ocurrió: ¿Y si nos pasara lo mismo en la Universidad?

Si me pongo los zapatos de académico, lo que está por llegar da miedo. ¿Por qué ofrecer cursos mediocres cuando encuentro mejor contenido online y gratis? ¿Para qué sirve un profesor que se limita a transmitir contenido a sus alumnos casi leyendo unos apuntes, mientras están más pendientes del WhatsApp que de la lección? ¿Para qué tantas escuelas mediocres cuando unas pocas pueden transmitir el conocimiento en más lugares? ¿Qué hacer con tantos profesores si ahora se necesitan menos? ¿Para qué tanto ladrillo, tanto bedel, tanto administrativo? ¿Por qué los grados deben venir de una sola comunidad de profesores cuando, por ejemplo, podría elegir un curso de un profesor de Iowa, otro de París y otro de Madrid?

Ahora bien, si me pongo los zapatos del estudiante, el cambio que está por venir es ilusionante. El conocimiento de calidad, seleccionado, garantizado por las mejores Universidades, y criticado positiva o negativamente por los alumnos, estará disponible para cualquiera que esté dispuesto a aprender. ¡Y gratis, o muy barato!

¿Que hacen falta títulos oficiales? ¿Que no todo puede ser aprendido online? ¿Que la “tracción sanguínea”, el “cara a cara” es necesario? Seguro. Pero ante tanta mediocridad, tanta hambre por aprender, especialmente en el mundo en desarrollo, y tanta penuria económica, pienso que mucho se acabará haciendo online, se hará mejor que ahora, y será suficiente para hacer prescindibles a unas cuantas Universidades, escuelas y profesores.

¿Exagero?

18 responses

  1. Hola Julián. Creo que no exageras, ni mucho menos. Lo único que me da qué pensar es que si ya los profesores en general no tienen unos sueldos extraordinarios, ¿cómo van a hacer para ganar dinero con este tipo de enseñanza? Seguro que hay una forma, pero seguro también que no es fácil.
    Añado, en España, esa especie de “obsesión” que tienen los profesores por llegar a tener su plaza fija, ¿qué pasará también con esto?
    Por último, ¿dejará de existir esa competencia exagerada por publicar que comparten los profesores del mundo académico?
    Lots of questions.

    • Macarena, mis reflexiones sobre lo que comentas…
      1) efectivamente, a malos sueldos, malos profesionales, por lo general. O profesores con grandes capacidades pero que se tienen que buscar la vida por ahí más de lo necesario (ya va bien que salgamos de nuestra zona de confort, especialmente los profes de management), o profesores desmotivados. Yo creo que el problema más bien es en pagar a todos casi por igual, y poco, y no recompensar en mayor medida el talento. Hablo sobre todo de la Universidad pública, donde hay grandes profesionales mal pagados.
      2) ¿Cómo ganar dinero? O por medio de los contribuyentes, o habrá que desmantelar muchas Universidades, públicas y privadas. Añadamos a esto el declive demográfico y el futuro en cuanto a número de posiciones de profesorado es bastante negro. Por tanto, quizá la plaza fija acabe no siendo tan fija.
      3) Aquí más bien tiendo a pensar que la competencia por publicar se acrecentará. Puede que la necesidad de docencia en términos de número de profes sea menor, pero la de investigación de calidad no creo que vaya a mermar. Aunque no estoy seguro.

  2. Nada exagerado Julián.

    El valor que le hemos dado a los títulos hasta ahora en España es lo que me parece excesivo. Aunque no me dedico a la docencia, llevo algún tiempo dándole vueltas a este mismo tema: la formación es otro sector que está evolucionando, aunque también creo habrá “restos” de cómo era antes, ya que no todos tienen acceso a Internet, y además el cara a cara nunca podrá ser sustituido por una pantalla.

    Muchas gracias por sacar este tema tan interesante!

  3. Julian,
    la próxima semana nos graduamos del emba y yo ya me he apuntado a un par de estos cursos online.
    Sinceramente impresiona la calidad, variedad y facilidad de la formación ofertada.
    Creo que el IESE debe tomar nota rápido!!!

    Un abrazo,
    Santi

  4. Buenos días Julián, yo creo que es exagerado pensar que el modelo tradicional de profesor, encerado y alumnos está en peligro.

    La formación on line, por buena que sea, carece de visibilidad. Es decir, los alumnos tienen que verse unos con otros y el profesor pienso que es necesario para dirigir al grupo. Mis experiencias con la formación on line, han sido como mínimo desalentadoras.

    Al final sin unos horarios, sin presión y sin competitividad con los compañeros, el alumno se relaja y creo que no capta los fundamentales que deberían ser exigencia, compromiso y estudio. Además, creo que las clases en grupo son fundamentales para desarrollar las habilidades sociales de las personas. El tímido espabila y el crecido recibe de vez en cuando una lección por parte del profesor o compañero.

    Creo que la formación on line, es una excelente herramienta de aprendizaje que complementa a los métodos tradicionales, pero nunca un sustitutivo. No podemos olvidar que los centros educativos forman parte del tejido social de una comunidad en la que no todo es aprender.

    Sin embargo sí coincido en tu aproximación hacía la calidad del profesorado (en general dudosa o caduca) y al excesivo número de centros docentes. El modelo tradicional no funciona y el progreso tecnológico ha adelantado hace mucho tiempo a la creatividad del profesorado.

    Hay gente por ahí tratando de hacer cosas nuevas como es el caso del Colegio Santa María La Blanca en Montecarmelo, pero no sé si está funcionando o no. Por lo visto, han tratado de incorporar las tecnologías y nuevos métodos que tratan de buscar la proactividad de los alumnos. La polémica está servida.

    No si sirve para enriquecer este debate, pero leyendo el artículo me ha venido a la mente la experiencia española de la UNED, para mí es una analogía muy parecida a la formación on line, por supuesto en su tiempo: diversidad de contenido, flexible, etc. En general, de mis conocidos, casi ninguno acabó satisfecho con la experiencia.

    Saludos,
    Manuel Rodríguez

    • Gracias Manuel por tu punto de vista. Quizá tengas razón, aunque creo que hay distinguir entre un tipo de contenido y otro.

      Si pienso en mi carrera universitaria, te aseguro que a excepción de unos pocos cursos, la mayoría se basaban en un dictado casi literal de unos apuntes del profesor. Una vez localizabas algún compañero (normalmente compañera) con buena letra, te cundía más el estudio personal que la clase supuestamente “magistral”. Hay mucho contenido teórico que hay que aprenderlo con codos, y ese contenido se presta mucho a lo online.

      Mi experiencia con la formación online tampoco ha sido muy buena, pero creo que la tecnología está mejorando mucho.

      En ningún caso creo que una haga extinta a la otra, sino que se complementarán, como dices. Pero eso forzosamente hace necesario que a) se necesiten menos docentes, o b) el docente se ponga las pilas y use la formación presencial no para soltar su “rollo”, sino para explotar otras capacidades de los alumnos: el trabajo en equipo, la discusión de casos reales, la resolución de dudas, la capacidad de razonar, etc.

  5. pienso que como todo en la vida, requiere de un balance: el tech y el touch. la capacitación es muy posible que cambie radicalmente hacia un modelo flexible, amplio y sin límites de un aula. La formación será un nuevo mix. El saber está ya por todos lados, pero y el saber hacer? donde se aprende? y es mas, y el Ser haciendo ? hay un nuevo equilibrio que debemos adoptar, saber cuales son las herramientas más adecuadas para las diferentes partes de lproceso de formación. recordemos lo que se pensaba de las .com cuando ingresaron, y hoy las bodegas de barrio están regresando, será por la experiencia?
    mucho por pensar…

    • Qué razón tienes! Me remito a lo que le he respondido a Manuel más arriba. Para mi, el profesor que no desarrolle el “touch” y pretenda impartir su “rollo”, cuando ese rollo, gracias al “tech” está ya disponible online, lo tendrá difícil. El trato personal, el motivar al alumno, es fundamental.

  6. Guau que subidón Julián!, Esta línea es la que yo estoy lanzando con el desarrollo personal. No llego al extremo de hacerlo como .org pero va por esa línea. A la gente no le gusta leer (triste, triiiiiste pero cierto), y mucho menos trasladarse o pagar un pastón por cursos postgrado. Está claro que si universidades potentes están apostando por ello, será el futuro.
    Muchas gracias.

  7. Creo que al mundo le hace falta tanta educación y no todos pueden acceder a ella, que esta es una opción perfecta para quien quiere crecer y mejorar. También creo que difícilmente una clase virtual se podrá equiparar a una clase presencial. En una clase presencial (formada por gente comprometida) la experiencia es totalmente diferente: debatir viendo rostros, actitudes, respuestas espontáneas, etc. nos permiten conocer a los demás.

    • Coincido contigo, pero me remito a lo que le he comentado a Manuel, más arriba: depende del contenido. Hay contenido forzosamente teórico, en el que el profesor aporta quizá menos. Y también depende de la habilidad del profesor y de, como dices, el compromiso del alumnado.
      Gracias!

  8. Estoy de acuerdo contigo en que la formación a partir de cursos online irá creciendo cada vez más. Es una formación que puede adaptarse mejor al ritmo de vida de personas que quieren compatibilizar estudios y trabajo. Pero claro no todos son capaces de sentarse delante de un ordenador y formarse por sí mismos. Por eso creo que la figura del profesor tradicional siempre seguirá ahí. Un artículo muy interesante, te felicito!!

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