Sobre los distintos tipos de indignados

Indignez-vous ! de Stéphane Hessel

  • Están los que salieron a la calle el 15M, y ya no han vuelto a pisar una plaza.
  • Están los que, armados de entusiasmo, montaron las distintas plataformas. Cada plaza tiene la suya.
  • Están los que tuitean y tuitean, pero que no salen de casa. Son la mayoría.
  • Están los impacientes. Las sociedades tardan décadas en construir sus democracias, pero, como me decía un amigo, ellos la quieren ¡YA! Digamos que son los románticos de la democracia.
  • Están los súper indignados contra todos: políticos, banqueros, empresarios, policía, iglesia, etc. Solamente ellos están a salvo de ser objeto de indignación.
  • Están los que tienen plataformas a las que no escucha ni el Tato y que se arriman al movimiento 15M a ver si les caen algunas migajas.
  • Están los nacionales y los importados, que en sus países sale muy caro indignarse.
  • Están los que, aun indignados, en Agosto se van a la playita, y dejan las plazas vacías. Ya volverán en Septiembre con fuerzas renovadas y, de paso, mucho más bronceados.
  • Están los persistentes, que acampan y acampan y acampan. A esos tendría que contratarles Decathlon, aunque solo fuera por su demostrada perseverancia y por la publicidad que le han dado a la marca Quechua…. ¿O será contra-publicidad?
  • Están los que opinan A y los que opinan todo lo contrario.
  • Están los que todavía creen que sus asambleas sirven para algo.
  • Y luego estamos los indignados con los “indignados”

En definitiva, que lo que podía haber sido un bonito ejemplo de activismo cívico, se ha echado a perder miserablemente.

Foto: Indignez-vous ! de Stéphane Hessel By Agence Miracle

Esta es la juventud del Papa

El Cristo de la buena muerte, antes de su entrada a Sol #jmj11

He escrito antes sobre la juventud y no podía dejar de hacerlo esta semana sobre la JMJ. Ha sido ampliamente criticada por los medios de izquierda y también por muchos tuiteros. Algunos de los que se llaman “indignados” la han criticado ampliamente, como por ejemplo el movimiento #acampadasol. Muchas descalificaciones. Sólo hay que buscar entre los diferentes hashtags para comprobar el tremendo odio que todavía existe en este país hacia la Iglesia Católica y hacia los católicos. Mucho insulto y poco argumento.

Pero los aproximadamente dos millones de jóvenes que invadieron Madrid durante la semana pasada permanecían en su gran mayoría ajenos a los movimientos de Sol, a pesar se ser, como ellos, víctimas de la corrupción política y de la galopante crisis económica. Aunque seguro que algunos de ellos fueron el 15M a sus respectivas plazas a protestar.

Pero estos jóvenes tienen algo especial. Leía en un artículo de Xosé Luis Barreiro que a cualquier Ministro del Interior que le dijesen que más de un millón de jóvenes iban a invadir su ciudad durante siete días, se pondría a temblar, los mandaría lejos y blindaría la ciudad. Pero esto no ocurre con los jóvenes de la JMJ. Madrid era una fiesta. Nunca había visto tanta alegría, tanta gente sonriente, tanto canto y tanto baile espontáneo. La marea humana de Cuatro Vientos deja acomplejada a cualquier otra concentración que haya tenido lugar en España (¡48 campos de fútbol llenos y se necesitó ampliar a última hora!)

Pero para mí, lo más significativo es ver que hoy, en medio de tanta juventud quejica, que no cree en nada ni en nadie sino en ella misma, que lo quiere todo ya y sin sacrificio, veamos aquí otra juventud que va a oír a un Papa octagenario que les habla de amor, de comunidad, de compromiso, de sacrificio, de búsqueda de la verdad. ¿Significa que estos valores están presentes sólo en los jóvenes católicos? Por supuesto que no. Pero a los de la JMJ se les veía radiantes escuchando estos mensajes bajo un solazo de 40 grados y una tormenta de mil pares de narices.

Ya lo decían ellos: ¡Esta es la juventud del Papa!

Foto: El Cristo de la buena muerte, antes de su entrada a Sol #jmj11