¿Hacemos caso a Seth Godin o a Churruca?

En estas épocas de crisis, muchas empresas han tenido que bajar a las trincheras. Es decir, reducir activos, despedir personal, y recortar gastos. Algunas han perecido en el intento. Otras han conseguido algo de oxígeno, y se preguntan: «¿Y ahora qué? Seguimos peor que en antes de la crisis, pero mejor que el año pasado. ¿Debemos continuar atrincherados? ¿Debemos salir fuera? ¿Debemos reinventarnos?»

Seth Godin, decía en su blog «en este momento, aun tienes algo de caja, algunos clientes, algo de momentum… En vez de meterte en una larga y lenta “espiral de la muerte”, haz algo distinto. Compra una nueva plataforma. Muévete. Encuentra nuevos productos para el cliente que aun confía en ti.»

Sin embargo, la batalla de Trafalgar, que tan brillantemente noveló Pérez-Galdós, nos da otra recomendación. En Octubre de 1805, la flota hispano-francesa, liderada por el almirante Villeneuve, salió del puerto a librar batalla contra Nelson con unas condiciones muy adversas. Villeneuve no era un líder respetado por el resto de almirantes, la tripulación era mayoritariamente no profesional y los barcos estaban en pésimas condiciones. El almirante Churruca sostenía que era mejor que los barcos ingleses soportasen solos el invierno en la mar, se debilitasen y más tarde se librase batalla. Pero Villeneuve, acusado anteriormente de cobarde, quiso demostrar su valentía en un ataque a la desesperada. El resultado ya lo conocemos.

Por tanto, ¿qué hacer si aun tienes poca caja y los mercados no acaban de despertar? ¿Hacemos caso a Seth Godin o a Churruca?

2010-2020: ¿La década de la escasez?

Drinking water scarcity

En un artículo, Business Week calificaba la década que estamos empezando como “la década de la escasez”. La crisis actual que vivimos en el mundo desarrollado será duradera, mucho más de lo que nos gustaría, como no se cansó de anunciar Nouriel Roubini. Por ello, los gobiernos tendrán que ser frugales, pero atrevidos, pues sólo la austeridad y la modernización conseguirán sacarnos del agujero en el que nos hemos metido. La clase media, ya lo vimos, se nos cae. Y las alegrías de antes, Cayennes incluidos, se han acabado.

Con un consumidor así, tan tocado, uno se desanima. Pero el espíritu luchador nos dice… ¡No tires la toalla!

Los “low cost” se frotan las manos. Y otras empresas se han espabilado. Allen Edmons, por ejemplo, anunciaba una drástica reducción de precios. Su CEO dijo, en el blog de la compañía: “el empleado medio americano se está recuperando a un nuevo comportamiento de compra normal. La locura de hace unos años no ha vuelto, por supuesto, y muy probablemente nunca lo hará, pero el consumidor está volviendo a producir crecimiento económico.”

El que más, el que menos, está tomando decisiones difíciles y atrevidas. Unos han optado por cerrar tiendas, por ajustar personal y ser más productivos, por nuevos canales de compra, por productos económicos que hasta hace nada menospreciaban, migajas que hábilmente recogieron las marcas blancas. Se invierten los presupuestos de marketing de nuevas maneras, se es mucho más imaginativo.

Escasez será por tanto nuestra compañera. Pero si los más perseverantes encuentran agua en el desierto, ¿cómo no vamos a encontrar negocios viables en nuestra querida Europa? Una Europa que, aun siendo vieja, aun dista mucho de convertirse en un desierto. En las empresas tendremos que innovar más. Tenemos que darle al consumidor más valor por menos dinero. ¿Será posible?

 

 

Photo: Drinking water scarcity (A woman carries water across the dry-bed of Neyyar reservoir, the main source of water for Trivandrum city, India), Uploaded by Feroze Babu

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