Redes sociales y rebelión de las masas

Empty Cage

En Noviembre tuve la suerte de dar un curso a un grupo de estudiantes del Executive MBA de la Nile University, en Cairo. Me pareció un grupo estupendo: trabajadores, curiosos y agradecidos. Tan sólo estuve dos semanas, entre el hotel, la Universidad y el Museo del Cairo. A mis ojos de occidental, Egipto me parecía un país muy pacífico. Parece increíble que, tan sólo dos meses después, la sociedad civil se haya rebelado contra el poder gobernante.

Muchos atribuyen este repentino cambio al poder dinamizador de las redes sociales. Y es que en tan sólo seis meses, el número de usuarios de Facebook en Egipto ha pasado de 3,8M a 6,1M. Mientras que en EEUU el 61% de los usuarios de FB son menores de 34 años, en Egipto es el 90%. Algunos de estos jóvenes son reconocidos bloggers (se estima que en el mundo árabe hay al menos 45,000 blogs políticos). Quizá Internet pueda suponer para el Islam un revulsivo mucho más violento que para Occidente. ¡Por fin, nuestra diosa-tecnología, ha liberado al pueblo!

No tan rápido. Pues muchos se suben, prematuramente, al carro del entusiasmo. Especialmente a este lado del mediterráneo.  ¿Traerá esta revuelta la prosperidad y democracia que los egipcios tanto anhelan? Ojalá que sí y que Cairo vuelva a ser, como lo llamaban hace algunas décadas, “el París de África”. Pero quizá no. Quizá abra la puerta a un islamismo radical.

Desempolvando a Ortega en “La Rebelión de las Masas, me surgen dos pensamientos, que querría discutir con vosotros.

El primero, de esperanza. Hace casi 100 años que Ortega dijo del pueblo europeo que ya no sólo se sabía soberano, sino que se creía soberano. ¿Le estará pasando esto a Egipto? A esto se suma que, en el siglo XXI, ha dejado de tener sentido amordazar a unos pocos medios y así manipular las ideas, porque la opinión está en la red, y la red no se puede amordazar. Puedes cerrar unos cuantos dominios, pero pronto tendrás que cerrar todo Internet. Es como dejar de vender gasolina, para así abortar una manifestación. Los políticos deberían tomar nota. Primero fue Wikileaks, ahora le toca el turno a la sociedad civil.

El segundo, de inquietud. Las revoluciones ya no serán azuzadas por una minoría, sino por la red o, en términos de Ortega, por la “masa”. Entre tanta información, tanto post y tanto “tuit” y “retuit”, queda poco tiempo para desarrollar un pensamiento propio. Todos corremos el riesgo de caer en la trampa del pensamiento colectivo. Rebelarse contra un opresor es un acto noble, pero si la rebelión no está guiada por un líder de altas miras, caemos en la anarquía. Y es que “las masas se han hecho indóciles ante las minorías: no las obedecen, no las siguen, no las respetan, sino que, por el contrario, las dan de lado y las suplantan.” “Ya no hay protagonistas, solo hay coro”

¿Hacia dónde vamos?

Existen momentos estelares de la humanidad. Momentos en los que todo parece acelerarse a un ritmo vertiginoso, para bien o para mal. ¿Estamos ante uno de esos momentos?

¿Podemos elevar el espíritu de la red? ¿Puede en la red existir una aristocracia buena, un grupo de personas que se exigen más que los demás, que muevan la opinión pública hacia el bien? ¿O red y aristocracia de las ideas son, en sí mismas, una contradicción?

 

Photo: Empty Cage, Uploaded by h.koppdelaney

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